Por qué ya no compro revistas de fotografía

Yo era un asiduo a las revistas de fotografía. En mis viajes internacionales (la mayoría, por trabajo), no podía faltar la última entrega de alguna de ellas, ya fuese en español, inglés, alemán o francés (este último idioma, lo manejo “con pinzas”). De hecho, a pesar de dos mudanzas recientes y casi seguidas, todavía guardo unas cuantas por casa. Pero ahora, de pronto, apenas compro este tipo de revistas. ¿Por qué?

Bueno, claramente hay algunos motivos prácticos. El primero que, con todo el tema del Covid-19 y el confinamiento, ya no viajo. Así que no paso ratos en las salas de espera de los aeropuertos, ni mucho menos tengo acceso a revistas internacionales a precios asequibles, en sus países de origen. Por cierto, que otro motivo es también ese precio en España: parece que las revistas no paran de subir sus precios. Supongo que acabarán en una espiral descendente, y desaparecerán. Si son caras, la gente no las comprarán, por lo que imprimirán menos unidades, y tendrán que subir los precios. Y la gente las evitará. En fin. 

Pero otro motivo es la falta de contenidos atractivos. La mayoría de las revistas de fotografía actuales caen en algunos vicios desagradables: 

  • Algunas se limitan a ser catálogos o listas de nuevos productos, con o sin precio. Pues bien, me alegra saber que Canon ha sacado una cámara nueva. Pero gracias, me quedo con la que tengo. Una cosa es dar información, y otra hacer que este catálogo cubra un alto porcentaje de páginas. Supongo que muchos de esos contenidos son patrocinados, y estas marcas ceden equipos de prueba a un redactor alemán o inglés de turno para que escriba su artículo (por cierto, hay pocos autores españoles). Pero sigo sin ver la necesidad de renovar mi equipo cada seis meses. 
  • Otras revistas se dedican a publicar fotografías a gran formato, llenando páginas y páginas de fotos… sin más. Sí, en ocasiones son fotos de los lectores. Y muchas son buenas, incluso unas pocas espectaculares. Pero apenas incluyen descripciones técnicas de cómo se hicieron. Y, la verdad, para ver qué fotos es capaz de hacer el reportero de turno con un equipo prestado de última generación en su viaje pagado al Caribe… prefiero irme yo de paseo, y hacer fotos con mi propia cámara. Eso me relaja más, es bueno para mi forma física y me ahorra los diez euros de la revista. 
  • ¡Photoshop! Parece que no hay otro Software disponible. Quizá Adobe esté detrás de todo eso (no me quedan dudas), pero no me creo que el lector medio tenga una licencia legal completa del programa, y pocos pagarán la suscripción mensual para usarlo de manera legítima. Así que, de nuevo, es una exhibición de lo que sabe hacer un usuario privilegiado (el redactor) y con práctica, con una herramienta cara. Y no me sirve que me den todo hecho en un ejemplo, diciéndome que ponga tal ajuste “en el 25%”. Mi fotografía será diferente, y llegaré a un resultado distinto sin saber por qué. 

Yo, como público objetivo, apenas presto interés a las novedades de tal o cual marca (sí me interesa la tecnología en general, pero no hay artículos técnicos), prefiero ver hasta dónde puedo llegar personalmente en mi fotografía y con las limitaciones de mi equipo, y soy un ferviente usuario de GIMP (y Snapseed, en el móvil). ¿Resultado? Las revistas de fotografía me están perdiendo como cliente. 

Por supuesto, quizá la pregunta sería ¿Qué debería tener una revista de fotografía para interesarme? Desde luego, lo primero, más páginas, por el precio que pago. ¿O no se han enterado que estamos pasando por una crisis?

Después, está claro que puedo buscar galerías de fotos del tema que desee en cualquier momento en Internet, así que, quizá, menos hojas de fotos a página completa. Aquí, las redes sociales le han ganado la partida a las revistas en papel. Lo que no quita para que haya artículos sobre determinados fotógrafos, con media docena de ejemplos de su trabajo. En este sentido, la francesa PHOTO sigue ganando de largo a muchas otras.

¡Técnica! Una explicación de porqué ese sensor nuevo es mejor que el anterior (y no sólo que tiene el doble de megapíxeles o el doble de sensibilidad ISO), o porqué una óptica es válida para fotografía digital y no analógica. Qué tienen los microprocesadores de las cámaras más nuevas, una comparación con un ordenador actual (o con un teléfono móvil), para ver a qué altura está. Por qué una tarjeta de memoria puede trabajar más rápido que otra (y no sólo el último anuncio de esa marca patrocinadora). 

Uso de diferentes aplicaciones, quizá una comparativa. Qué pueden hacer y qué no – y a qué precio. Curiosamente, muchas comparativas de almacenamiento en la nube se publican en revistas de informática – pero pocas en las de fotografía. Paquetes de filtros de Software, y no sólo para Photoshop. Aún estoy esperando una revista que hable del increíble G’MIC. 

Más información sobre exposiciones, cursos y concursos, quizá orientados al mercado local: No me sirve de nada una revista traducida de su original británica o alemana, que me diga las exposiciones tan chulas que hay en Londres o Berlín – cuando me pierdo las de Madrid, Barcelona u otra ciudad más pequeña (e ignorada). O ese curso de composición en Dresden, que requeriría un viaje en avión, alojamiento y comida durante días. 

Hace ya un tiempo me planteé convertir esta web en “la revista que siempre quise”. Buscar colaboraciones entre mis amigos fotógrafos (profesionales y aficionados). Incluso intentar que los contenidos “estrella” de cada mes acabasen en un archivo PDF para descargar (ya fuese de pago o gratis). Pero, por supuesto, el esfuerzo de coordinación y el compromiso necesario para conseguirlo eran demasiado exigentes. Pero quizá sea uno de los enfoques de esta web a partir de ahora. Ya veremos…

Quizá en algún momento algún redactor se cruce con este post y me ofrezca hacer una colaboración en su revista. La forma de crear contenidos (y estos mismos) tiene que cambiar, si quieren mantener cierta cuota de ventas. Pero lo dudo, me da la sensación de que están demasiado metidos en sus contenidos, intentando salvar el barco, como para mirar un poco más allá…

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